Un ermitaño encantador tenía una de las capillas más bonitas que he visto en mi vida. Ante mi admiración y felicitaciones me dijo: “la austeridad no está reñida con la belleza”. Y he comprobado muchas veces más que la belleza relumbra cuando el amor y la sensibilidad se alían con la austeridad. La naturaleza con […]

Más con el corazón que con las gafas
Contenido exclusivo para usuarios registrados
Debes iniciar sesión para ver el contenido completo de este artículo.