Desde muy antiguo y, al menos en el mundo mediterráneo, la justicia y la salud han estado profundamente conectadas. Se creía que la salud se sostenía gracias a la armonía y el buen orden, frutos de la justicia y el equilibrio universal. La enfermedad, por el contrario, era interpretada como una ruptura de ese orden. […]

“…para ser curados” (Sant 5,16)
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