“Por amor a su Dios encienden los cruzados sus piras, y por aberrante amor matan los amantes celosos a sus amadas (…)Pero hay una palabra, la mejor de todas, por la que no se hiere, no se tortura, no se apresa y no se mata… antes al contrario, evita todo eso: la compasión, el núcleo […]

Entre la indignación y la ternura
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