Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XV, el shogun japonés Ashikaga Yoshimasa se enojó al recibir de China la taza de té que había enviado a reparar. Los ceramistas chinos le devolvieron una taza repleta de feísimas grapas de metal. Para enmendar aquella chapuza, los artesanos japoneses inventaron el arte del kintsugi, una técnica […]

La belleza de nuestras cicatrices
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