La bondad es discreta, humilde, no ocupa portadas de diario, ni hace aspavientos por las redes sociales. Es digitalmente invisible, pero existe. Es tan discreta que se podría llegar a creer que es inexistente, un puro sueño, una imaginación pueril. La nube digital está saturada, a diario, de novedades oscuras, de hechos que rezuman maldad. […]

La bondad es discreta
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